Probando texturas de un modo creativo y otoñal

En todo aprendizaje merece especial atención la propia actuación de cada uno, su propia implicación desde todos los puntos de vista. En el caso de los más pequeños el aprendizaje se recomienda que sea globalizado, es decir, verlo como un todo, donde introducimos diferentes pinceladas, diferentes aspectos que queremos que aprenda.

Como estamos en otoño os quiero mostrar esta genial idea. A partir de plantillas de hojas, donde podemos mostrarles las diferencias entre unas y otras según del árbol que procede, su tamaño, su borde, etc. introducimos un elemento novedoso y creativo, muy motivador y que favorecerá también sus sentidos: la espuma (de afeitar). Tiene una untuosidad muy agradable a la mano y suele estar perfumada lo que hará despertar tanto el tacto como el olfato. A partir de ahí, mezclamos la espuma con diversos colores de pintura de dedos y que lo mezclen todo muy bien con sus propias manos para sentir esa frescura, esa sensación de relax que proporciona el amasar algo. Este es el momento de explicarles la actividad, que son las hojas, que vamos a hacer con ellas, etc.

Cuando la espuma se ha convertido en una mezcla de colorines divertidos (en este caso tonos otoñales: marrón, amarillo, naranja) cada uno eligirá una hoja diferente (si los niños son algo mayores y utilizan tijeras las pueden haber recortado ellos mismos para favorecer su motricidad fina). Y, por uno de los lados de la hoja la estamparán en la espuma, presionando y la levantarán para dejarla secar aparte. Y ya podemos decorar la casa de otoño con el resultado.

texturaespumosa

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