Día de campo

Hoy hemos ido al campo. La verdad es que viviendo en una gran ciudad es difícil escaparse un poquito a la naturaleza a disfrutar de sus tonos otoñales (casi invernales). El paisaje ha sido grandioso. Los tonos anaranjados, ya más blanquecinos por las heladas, los conejos saltando a través de las llanuras en cuanto sospechaban de un ruido cercano, los pájaros revoloteando ante algún rayo de sol atrevido, el frescor del aire, … Y con ello más actividad deportiva, las bicicletas, que no son sólo para el verano, los paseos interminables por reconditos caminos en busca de “algo”, las hojas caídas a cada paso junto con pequeñas ramas y frutos, como castañas.

Cada paso que dábamos un nuevo aprendizaje, una nueva inspiración. Hemos recolectado de todo para nuestros talleres que seguro veréis más adelante reflejados en posts. Pero os dejo un adelanto, este gran centro precisoso de hojas y frutos caídos, digno de la mejor artista de todas: la naturaleza.

hojas

Continuamos con nuevos materiales, nuevos talleres,  en busca de nuevos aprendizajes.

¡Gracias por acompañarnos y seguir al pie del cañón!

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