Un paseo por las inteligencias

By Jonas Nilsson Lee
By Jonas Nilsson Lee

Desde que Gadner nos descubrió en 1983 la existencia de múltiples inteligencias, los sistemas educativos y, con ellos, los docentes, emprendieron una rápida carrera de fondo para hacerse con la fórmula mágica de cómo llegar a todos los niños, de cómo mejorar los aprendizajes de aquellos a los que parecía que no les llegaba el conocimiento.

Pero en esta ardua tarea dejaban de lado una de las premisas fundamentales, el hecho de que somos diferentes y aprendemos de formas diferentes, y, por tanto, debemos atender a diferentes situaciones de aprendizaje. No hay una sistema único que incluya todas las maneras de aprender y valga para todos ¡Ahí está el error!

Lo que te puede servir hoy seguro que mañana no.

El verdadero docente debe tratar de descubrir el fuerte de cada alumno y diseñar a partir de ahí su estrategia educativa. Lo mejor de todo ello, acudir al alumno, para saber que le motiva, que le gusta, que se le da bien y redirigir por ahí el resto de aprendizajes.

Por eso de todas las inteligencias, para mí, la principal, es la que Gadner denomina intrapersonal/interpersonal, que no es otra cosa que inteligencia emocional en estado puro. El hecho de enseñar a través de ella, como hacía Emily Pickler con sus pequeños. Una mirada, un gesto, el tono de voz pueden ser suficientes para darles esa libertad de aprendizaje que necesitan para descubrir el mundo y dar rienda suelta a sus capacidades. Aquello de donde realmente sacan las fuerzas para ser autónomos.

En el preciso instante en que nacemos nuestra vida va a ser guíada y educada de un modo diferente al de cualquier otro naciente. Las características personales de cada uno, genéticas y culturales, provocarán esa genialidad de ser únicos y todos diferentes para enriquecer el mundo.
Me quiero quedar con estas palabras: “The message will be very simple: children can learn a great deal by themselves. More than we give them credit for. Curiosity is natural, and all kids have it unless it is whipped out of them, often by school. Making things, discovering things, and sharing things are keys. Having massive libraries of explicative material like modern-day encyclopedias or textbooks is fine. But such access may be much less significant than building a world in which ideas are shaped, discovered, and reinvented in the name of learning by doing and discovery.”
La curiosidad por las cosas es la que nos hace aprender como vemos en el artículo citado. Así también se desprende de otros docentes, como María Acaso donde explica como los alumnos no aprenden lo que nosotros les enseñamos, cada uno aprende a su ritmo, a su modo y rodeado de sus circunstancias personales; y el bagaje anterior con el que cuentan hace que cada uno interprete ese recurso o contenido de una u otra manera, nosotros solo somos “animadores” de proceso.

Quiero dejaros este vídeo para que reflexionéis sobre como estamos llevando realmente la educación de nuestros hijos:

 

Queremos que sean grandes abogados, ingenieros o médicos o bien queremos que sean felices. Porque ¿Realmente vivimos para trabajar o trabajamos para vivir?

El sistema educativo actual ha olvidado este hecho favoreciendo competencias, competitividad, desarrollando cualidades superficiales a lo que verdaderamente importa: las personas.

Menos mal que hay centros que parece que van comprendiendo esta importancia e implantan la teoría de Gadner de una manera adecuada, lejos de libros de texto obsoltetos y aburridos, a través de talleres o rincones que propicien que los niños experimenten y aprendan y, atendiendo al currículo específico de cada etapa. Por tanto ¡Es posible!

Os dejo aquí un artículo que muestra alguna iniciativa en esta línea.

Y creo que es posible volver con todo ello a ese aprendizaje invisible y real, que, lejos de la escuela, favorece el desarrollo de otras capacidades. La importancia que se le da a las competencias que se estudian en la escuela parece que deja de lado el resto del universo y el resto de inteligencias. Tenemos que aprender que actualmente el aprendizaje viene de todos lados, la escuela debe ser una comunidad más donde se aprende, igual que pueden serlo las redes sociales con comunidades de aprendizaje colaborativas en difererentes sectores. O incluso el día a día con los amigos que favorece otro tipo de actividades sociales y comunicativas que son  tambien fundamentales.

Como padres, educadores y docentes debemos fomentar ese espíritu crítico con el que nacen, cuando ríen de verdad, lloran de verdad y demuestran cada aprendizaje con una emoción, esa originalidad que nos hace únicos y diferentes ( porque ser normal….es aburrido).

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