Gamifica y aprende

Con esto tenemos que tener claro que el aprendizaje se sustenta en una serie de principios que expone de manera muy clara Gee en su libro:

  • el jugador/alumno debe tener ganas de intentarlo
  • el jugador/alumno debe entender que supondrá un esfuerzo
  • el jugador/alumno tiene que ser recompensado por ese esfuerzo (entraríamos aquí en el campo de las «badges» que seguro merecen otro apartado).

Por tanto, para un alcance práctico de esta manera de aprender deberíamos buscar un juego que haga sentir cómodo al jugador, que le den ganas de jugar, le atraiga de alguna manera. Bien porque puede identificarse con algún personaje, con la temática o con las distintas maneras de resolución del mismo.

Debemos tener en cuenta que en todo juego hay que hacer un esfuerzo pero que ese esfuerzo es totalmente asequible, porque si no se abandonará el juego por aburrimiento, de ahí también la importancia de elegir algo atractivo.

Gee utiliza el término de Erickson “moratoria psicosocial”  para definir  los riesgos que se asocian jugando, frente a los reales del mundo real. En un juego cualquier riesgo es menor que si fuera en la realidad, por tanto no hay un verdadero fracaso, sin embargo, si puede haber un éxito asegurado. Para empezar le ayudará a comprender poco a poco la frustración de perder, el hecho de reintentarlo, mejorará su tolerancia al fracaso.

Al final vemos que la educación y el aprendizaje tienen una base importante en la inteligencia emocional de cada individuo. Esta es la encargada de configurar nuestra personalidad y nos hace resistentes o no a cada situación, por ello debemos educarla. Los videojuegos con su posibilidad de integrar diferentes identidades permite explorar más el campo emocional. En la vida real la frustración y el fracaso (un examen suspenso, por ejemplo) puede desencadenar consecuencias más negativas que en el juego, lo que a su vez lleve a más fracaso, sentimientos de miedo, depresión, etc. que en algunos alumnos puede ser irrecuperable y configurar permanentemente su manera de actuar y de ser.

Tenemos claro que el factor psicológico se ve inmerso en el aprendizaje. Lo digo siempre, si no se tienen ganas de aprender, no se aprende.

Pero, siguiendo con el tema del esfuerzo que requiere jugar, Gee habla de “esfuerzo invertido amplificado”¿Con esto qué quiere decir?. Pues bien, simplemente son las alegrías que te llevas cuando estás jugando y consigues diferentes logros o metas que todo juego tiene, pero que en ocasiones te dan la sorpresa. Por ejemplo, conseguir un plus de puntos, nuevos objetos, nuevos niveles, regalos extra, nuevos personajes… Y, ahí, es cuando tiene sentido el esfuerzo, cuando se te ve recompensado y te anima y motiva a seguir (volvemos al campo de las badges).

Llegados a este punto, supongo que todo lo que aquí se ha hablado lo entienden a la perfección todos aquellos que juegan a cualquier videojuego.

La clave del éxito de cada videojuego en cada persona está en el hecho de que la enganche. Por que de esta manera logramos algo más en el aprendizaje.

Además de la motivación, las ganas de seguir aprendiendo más sobre el juego (que podría ser de lengua, matemáticas, física…), utilizamos algo necesario en cualquier aprendizaje como es la práctica del mismo. Siempre se ha dicho a leer se aprende leyendo, a escribir, escribiendo, a montar en bici…. Pues lo mismo. Cuando juegas a un videojuego inconscientemente estás repitiendo tareas, poniendo en práctica diferentes habilidades una y otra vez. Por ejemplo, en alguno juegos hay una plataformas elevadas que pueden presionarse para abrir puertas (efecto físico aprendido), esto hace que necesites algún objeto o personaje que se sitúe sobre ellas para abrir la puerta (¡toma ya! más física: un cuerpo sobre otro presiona y activa un mecanismo que provoca que la puerta se abra). La primera vez buscas y encuentras, pero de ahí en adelante ya sabes abrir todas las puertas que sean similares e incluso tienes nuevas ideas para otras puertas manejando la información que tienes. Es más, esto te servirá para nuevos juegos con el mismo diseño. Sólo este pequeño detalle en un juego te ha hecho aprender muchas cosas, y si junto al alumno hay alguien que se lo dice y le pone nombre física a las cosas aprenderá ese concepto.

Tenemos que tener en cuenta que a lo largo de nuestra vida los ámbitos semióticos, los contextos, cambian. Y debemos preparar a los alumnos para que ellos mismos sepan afrontar esos cambios. De nada sirve enseñarles contenidos concretos, para un caso concreto, de una manera más bien pasiva, si luego salen a la calle y no saben extrapolarlo a otras situaciones. Esto, por desgracia, es lo que ocurre en la escuela. El aprendizaje está limitado a lo de siempre, pero es que ahora no es lo de siempre, hemos evolucionado de otra manera, y mañana, mucho menos será lo de siempre. Por este motivo encontramos alumnos que según salen del cole, con alegría, olvidan lo allí dado y comienzan a disfrutar y aprender de la vida, pero solos, sin guías. A unos les da buen resultado y a otros no. Pero han perdido un tiempo precioso para un aprendizaje eficaz y de calidad.

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