ABP (aprendizaje basado en proyectos) en casa

Pues sí, me he pasado al lado oscuro, jeje, es decir, a poner en práctica mis conocimientos educativos en casa. La verdad es que es algo que hago de siempre pero es que hoy quiero presentaros

EL PROYECTO

Seawallart

Como estoy haciendo el ABPMooc_Intef (aprendizaje basado en proyectos)me he picado más de la cuenta y ya tengo en mente varios proyectos en marcha. A falta de poder hacerlo real en una escuela he comenzado practicando en mi propia casa, con mi propia familia, con las ventajas y desventajas que ello supone.

Para comenzar he decidido darle cierta libertad a este proyecto, el hecho de no tener que cumplir con rígidas normas sobre contenidos curriculares y temporalización ha facilitado la puesta en escena de la creatividad y la motivación por parte de los niños y la mía propia.

Comenzaré diciendo que no todo estaba programado, que hay cosas que han ido surgiendo y han mejorado si cabe las expectativas.

¿La cuestión de fondo sobre la que ha comenzado todo? Una simple y deteriorada pared de la casa.

Sobre ellos hemos ido meditando, que solución podíamos darle a esa pared que iba perdiendo el gotelé y que en nuestro afán por mejorarla quitándolo nosotros mismos sólo ha empeorado su aspecto. Definitivamente necesitaba un cambio radical, aquello era insostenible. Por eso junto a mis tres retoños de 14, 12 y 7 años hemos comenzado el brain storming inicial. La motivación estaba servida, porque se trataba de algo artístico, que les encanta y al mismo tiempo fueron motivados a través del juego.

¿Qué ? ¿Cómo?

Estábamos en una época en la que los cuatro participábamos de una aplicación-juego muy interesante.: Nemo’s Reef App. Sí, el juego de Nemo para que nos entendamos. Teníamos cada uno su arrecife, consiguiendo peces y decorándolo con preciosas y llamativas plantas marinas que resultaba como tener nuestra propia pecera en casa, de esas a nivel marino, totalmente idealizadas a través de la pequeña pantalla del Ipad. De ahí, surgió la inspiración, junto también el programa de Discovery Max sobre las peceras que fabrican ex profeso para algún lugar determinado. Fantásticas e increíbles. Con esto ya teníamos la cuestión resuelta. Nuestra pared iba a convertirse en una espectacular pecera: Un wall-art marino.

Las competencias que se han trabajado han sido multidisciplinares. Primero, el hecho de contar con diversas edades ha enriquecido sustancialmente el proyecto porque cado uno aportaba sus conocimientos previos sobre el tema: la fauna y flora marina. En segundo lugar, cada uno ha “imaginado” su propuesta, lo que ha dado lugar a mezclar realidad con fantasía creando una auténtica obra de arte, llena de perspectivas posibles.

Competencias:

  • La competencia lingüística: tanto en vocabulario como en la segunda parte del proyecto, que ha derivado en la creación de una auténtica historia marina dentro del cuadro. Para ello se han creado  personajes identificados con cada uno de los animales que se han dibujado y con ellos se han creado pequeños microrrelatos que forman una historia en su conjunto.
  • La competencia digital: no sólo a través de la app de Nemo donde nos hemos inspirado fundamentalmente, también buscando cualidades físicas y personales de cada uno de los animales y plantas para caracterizarlos de un modo más preciso. Así como con el producto final.
  • La competencia social: el hecho de tener que ponerse de acuerdo en los dibujos, la trama de las historias, los colores utilizados, la ubicación de cada animal y planta, ha favorecido la competencia social y emocional y máxime cuando se trata de hermanos que parece que complica un poco la puesta en común.
  • La competencia artística: ni que decir tiene que la creatividad expuesta en el proyecto rebosa por todas partes. De un lado con 14 años se ven las cosas más realistas y por ello hay dibujos que imitan la realidad y le dan ese toque científico que merecen. De otro, con 12 años la participación ha sido espectacular, se ha involucrado, quizá el que más, le ha gustado la temática, las herramientas utilizadas y el hecho de llevar a cabo un proyecto de esta categoría ( era la pared de su cuarto). Además, inmerso como está en la literatura fantástica y mitológica le ha dado su toque personal como podréis comprobar. Y, por último, con 7 años todavía le queda algo de esa dulzura infantil con que retratan a los personajes y comprobaréis como en sus relatos hay un atisbo de cotidianidad que los otros no tienen. Por mi parte, he sido uno más del equipo, aunque me he dejado un poco llevar por sus ideas, colaborando en lo que era preciso pero intentando no quitarles protagonismo.

En cuanto al proceso, creo que al no haber una temporalización concreta, ya que se realizaba en “ratos libres” y más bien tenemos pocos, esto ha llevado a alargarse quizá en exceso, y en ocasiones ha surgido una leve desmotivación. Pero enseguida, en mi puesto, me encargaba de remotivar con nuevas ideas, herramientas o posibilidades, que luego ellos desarrollaban y llevaban a cabo.

La evaluación. Aquí no ha habido lugar a una evaluación formal. Aquí lo importante ha sido cada paso y cada producto conseguido. La manera en que se han implicado ha sido suficiente para sentirse orgullosos de su trabajo y cada día se ha notado la eficacia de los aprendizajes que han puesto en común. Ahora todos sabemos características de los tiburones que antes no sabíamos, o como es una anémona, o de qué trata la mitología de la serpiente Apofisis.

Sin más dilación os dejo con el resultado del wall-art. De esta manera dejo constancia socialmente del proyecto, que se ha visto socialmente enriquecido por múltiples vías: de entrada por la conectividad de diversas edades, a nivel familiar porque tenemos permanentemente expuesto el trabajo para que el resto de la familia  y amigos lo visiten y animal digital a  través de esta entrada en mi web, que posibilita que otras familias tomen ejemplo y contribuyan a mejorar la formación de sus hijos en todos los aspectos. La herramienta utilizada para el storytelling ha sido Adobe Voice App.

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