Convertir tu aula en un laboratorio

By Kelley Bozarth
By Kelley Bozarth

Este año os proponemos un nuevo reto: ¡Convertir tu aula en un laboratorio!

Motivo: mejorar el aprendizaje de los alumnos a través de la experimentación, colaboración y libertad de elección.

Meta: Lograr mayor significado y durabilidad en el aprendizaje a través de la motivación que produce ser retados por un problema y superar ese problema desde su propia iniciativa y de manera conjunta. En definitiva, encender la chispa del aprendizaje.

Origen: Learning Labs,  Fablabs, Makerspaces…

Dirigido a: todas las edades y todas las inteligencias.

Cómo: Haciendo.

Para empezar, la estructura de la clase debe cambiar. Necesitamos espacio, apertura, hacer que la estancia sea cómoda, bien iluminada, acogedora y donde las mesas y estanterías formen  una línea externa que se pueda recorrer en busca del elemento necesario para resolver el problema. Aquí cada uno deberá adaptar su aula a estas necesidades. Hay una total flexibilidad pero la idea principal es que los alumnos no se encuentren con la clase aburrida de todos los años y puedan disponer de todas las herramientas que puedan necesitar en la búsqueda de la solución al problema que se plantee. Digamos que será encontrar el orden en el caos.

El aula deja de ser un aula y se convierte en un espacio de aprendizaje que puede ser complementado con otros espacios afines, por ejemplo, el patio del colegio, el jardín, el comedor, una sala de cine ad hoc, etc. Huelga decir que en este tipo de espacios abunda la tecnología.

Para lanzar la chispa que promueva el aprendizaje nada mejor que fijarnos en que les interesa a nuestros alumnos. En función del nivel educativo en que nos encontremos podremos trabajar diferentes contenidos.

El formato de “bloques o cajas de contenidos” sería el ideal para reunir materiales y recursos necesarios para cada investigación. Recordemos el formato que se sigue ahora en los lenguajes de programación tipo Scratch donde cada paso se configura a través de bloques que representan acciones con objetos. Pues bien, la idea es la misma adaptada por fases del proyecto del que se trate. Cada caja consta de un proyecto determinado (con todo lo necesario) y cada alumno recoge su caja para experimentar y aprender con ella de una manera autónoma. La puesta en común del proceso de aprendizaje, la reflexión que lleva a cabo y las conclusiones a las que llegan son la manera de evaluar su trabajo a través de algún tipo de portafolio o autoevaluación.

Si tenemos que desarrollar contenido lingüístico que mejorar que habilitar una caja para los diferentes tipos de narración donde cada una incluya materiales o recursos esenciales para su aprendizaje. Os dejo el ejemplo de Manel Guzmán, que aúna cajas de contenidos con ABP y que sigue la línea de La escuela El Roure Gros.

Para los que conocemos la etapa de infantil podemos decir que se asemeja a las cajas del tesoro pero más definidas hacia un contenido concreto.

Sin duda el enfoque experimental que otorga el aula como laboratorio propicia toda clase de proyectos que nos sirvan para aprender los contenidos escolares. La metodología de ABP es la que prevalece en este tipo de aulas, contribuyendo a una innovación y participación activa del estudiante en su propio aprendizaje. El maestro en este tipo de aula es un tipo de mentor que ofrece recursos, experiencia, conocimientos pero que no impone ninguno de ellos sino que los deja ahí para que cada alumno recoja el que más le interese al propósito concreto.

Un laboratorio se distingue en que ofrece oportunidades de aprendizaje. Cuenta con materiales, herramientas y recursos a disposición del estudiante para que activamente utilice el más adecuado en la búsqueda de la solución al problema planteado. En la línea más cercana al Fab lab la idea es crear algo con esos medios, en nuestra aula y dependiendo del tipo de problema planteado puede convertirse en la creación de conocimiento sobre un tema concreto a través de diferentes tareas.

En este punto entra en juego el factor error/ensayo/aprendizaje. Lo bueno que tiene experimentar con las cosas en que no siempre aciertas a la primera y de ese error se aprenden muchas más cosas. Ayudamos a nuestros alumnos a comprender que la fase del error y el ensayo es el camino correcto al aprendizaje, no un fracaso.

 El siguiente punto interesante es la colaboración del grupo como un equipo en la búsqueda de un resultado. Todos aportan su granito de arena porque necesitan sacar adelante el proyecto. La motivación y creatividad que origina el sentirse parte de una comunidad que busca lo mismo y que se ayuda es un innegable motor de aprendizaje.

La apertura a la comunidad educativa es esencial. El aula dejar de ser un espacio cerrado únicamente a profesor y estudiantes y pasa a ser abierto donde otros profesores e incluso otros alumnos de otros cursos puedan observar el proceso de aprendizaje que están siguiendo, porque de todo se aprende.

No os perdáis la intervención de Neil Gershenfeld en TED que nos habla del potencial creativo de estos laboratorios temporales en la resolución de problemas.

 

A %d blogueros les gusta esto: