El docente como coach desde principio de curso

CoachingLa labor del docente actual ha dejado de ser magistral, de pura enseñanza de los contenidos para pasar a ser un mentor, alguien que guía el aprendizaje de los alumnos de manera que la pasividad que antes experimentaban tragando lecciones pase ahora a una actividad en el desarrollo de su propio aprendizaje. El docente debe comportarse como coach desde principio de curso.

Como casi todas las novedades en la materia, nos llega la figura del coach, tan típico en las películas americanas a un nivel puramente empresarial para aplicarse también a la educación con un tinte algo más concreto.

El coach educativo pretender ensalzar los talentos individuales de cada docente/alumno de manera que sepan regular el aula de una manera creativa y eficaz aprovechando al máximo los recursos de los que disponen y orientando definitivamente en el aprovechamiento de los talentos propios de los estudiantes a su cargo, repercutiendo directamente en los talentos de los alumnos, cuando  el docente pasa a convertirse en coach educativo.

Para ello se utilizan determinados entornos de trabajo que facilitan ese proceso de coaching:

  • TPACK (Conocimiento técnico pedagógico del contenido) que permite identificar que debe dominar el docente para aplicar las TICS con eficacia (aunque como comenta @Tiscar Lara debemos sustituir TIC por RED); Podéis conocer más en la siguiente presentación de Silvia Carranaud:

  • SAMR, proceso por el cual se integran las TIC en el diseño de actividades a través de 4 parámetros: Substitution, Augmentation, Modification, Redefinition (más información aquí);
  • Four C’s (pensamiento crítico, creatividad, comunicación y colaboración) para preparar a nuestros alumnos en las habilidades necesarias para el momento que viven.

En el papel del coach cobra especial relevancia la inteligencia emocional. Porque es realmente a partir de ella donde conseguimos que nuestros alumnos avancen, sintiéndose cómodos con sus competencias y motivándolos hacia nuevos aprendizajes. Y todo ello desde su propia voluntad, su propio talento y respetando el de los demás, mostrando por tanto, un halo de colaboración necesario en la educación de hoy. Como dice Seligman con la psicología positiva, centrarse en el potencial humano y aprovechar sus cualidades positivas, y no como viene siendo habitual centrarnos en los déficits.

La base esencial de un coach educativo será fomentar el pensamiento crítico del alumno y su creatividad favoreciendo que sean ellos mismos quienes resuelvan los problemas a partir del método socrático de las preguntas. El coach no da soluciones, incita a que sean ellos mismos quienes las encuentren desarrollando activamente su aprendizaje.

Como en la práctica educativa actual donde se han puesto de moda las píldoras educativas por ser precisas, concretas y cortas, al igual que en la metodología empleada para la Flipped Classroom, el coach debe hacer preguntas en esta misma línea, buscando la utilidad de las mismas, sin divagaciones, con la necesidad de llegar a la respuesta concreta, de ser práctico, y por supuesto, adaptado al caso que le ocupa, al aprendizaje pertinente que pretende que descubra el alumno, al objetivo que se persiga.

El hecho de que el docente actúe como coach desde principio de curso puede servirle para esa primera evaluación inicial de los alumnos en diferentes aspectos, de manera que se cree un clima de confianza y seguridad que les alienta a participar en otro tipo de debates reflexivos encaminados a los contenidos. Cómo ya he dicho en otras ocasiones la inteligencia emocional es la clave para desarrollar el resto de aprendizajes. Sin una buena base no se puede continuar.

Lo principal será establecer un plan de acción a lo largo del curso. Aquí las herramientas de Timeline nos pueden resultar muy útiles. Se establece un plan que incluya los contenidos previstos en el currículo de manera pareja a la evolución en el aprendizaje activo y personal de cada alumno. Así, cada uno de ellos conoce en todo momento a qué se enfrenta y cómo debe encararlo. El hecho de conocer el objetivo de cada momento del curso le da confianza y seguridad y le predispone hacia ello (rapport). No es algo que debamos mantener oculto. El propio docente debe contar con su propio timeline en función de los objetivos curriculares y luego del de cada uno de sus alumnos.

También podemos aprovechar los esquemas visuales para situar al alumno en el centro y a partir de ahí hacer ramificaciones hacia los próximos pasos, desde donde parte hasta donde debe llegar. Es algo que fomentará su creatividad y les ayudará igualmente a situarse, a tomar conciencia de su camino por recorrer. El hecho de emplear dibujos puede resultarles más visual y cómodo de trabajar que simplemente con datos.

Al mismo tiempo que estamos trabajando las 4 C’s desarrollamos las diferentes competencias iniciales que pretendemos lograr. Con estos sencillos pasos han trabajado la colaboración, la creatividad y la comunicación. Y será con el pensamiento crítico lo que trabajaran de manera continuada en la búsqueda de los objetivos.

Básicamente el coach propone siempre acción, es decir, actividad, que situado en un escenario educativo y como docente se pretende que sea el alumno el que por si mismo aprenda y experimente. Los errores en el camino son simplemente pasos por los que se avanza o retrocede para buscar otro nuevo camino. El único fracaso posible es el abandono, pero para ello el docente propone, sugiere y busca la motivación necesaria para que continúe. Porque sólo el alumno conoce las respuestas para avanzar en el aprendizaje.

En este camino es muy importante la retroalimentación o feedback que se va produciendo durante el curso. Nos ayuda a valorar las cualidades de cada alumno, cuales les entorpecen y cuales les ayudan; e igualmente a ellos mismos, pudiendo manejar cada situación, llegando al pensamiento crítico que buscamos y la resolución de los problemas.

Los alumnos deben contar con que el aprendizaje pasa por cambios y experiencias. Y esto es así para siempre.

En nuestra tarea, como dijimos al principio, el docente debe dominar las distintas teorías de aprendizaje, que no son unas sí y otras no, si no que dependerá del alumno al que nos enfrentemos. Quizá unos necesitan del Scaffolding de Bruner, otros prefieren aprender por descubrimiento y otros reciben los aprendizajes en secuencias  al modelo de Ausubel.

Nosotros, como docentes debemos buscar esa autonomía que ayudará al alumno a desarrollar su propia estrategia de aprendizaje y para ello proponer los contenidos de diferentes formas para adecuarlos a todos.

La meta es salir de la zona de confort e ir ampliándola, arriesgarse a aprender, curiosear, investigar y experimentar el aprendizaje.

Ahora ya tenemos las claves iniciales para empezar con buen pie el curso. Os propongo que elaboréis un plan de acción a partir de vuestros objetivos, el proceso para conseguirlos y las opciones abiertas que puedan incurrir en el. De igual manera explicar desde el principio en el aula como los alumnos deben elaborar su propio plan de acción. Podéis seguir la técnica del esquema visual.

¡Toca renovarse o morir en el intento!

A %d blogueros les gusta esto: