7 claves para tener éxito en el aprendizaje no formal

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Todos sabemos que hay una eterna lucha entre las enseñanzas formales y las no formales y aunque estas últimas se abren camino siguen siendo menos valoradas. El hecho de ser, en cierta medida, autodidacta parece que está castigado con la realidad de los que buscan un papel que certifique tus aprendizajes. A medio camino entre todos esto surgen cursos informales que te proporcionan algún tipo de certificado o badge digital que viene a salvaguardar, de alguna manera, el hecho de que has estado aprendiendo igualmente. Fuera de toda discusión está que el aprendizaje depende de varios factores y de que el hecho de ser formal o informal es indiferente. Si lo que quieres es aprender que no te importe la oficialidad del curso simplemente aprende. Ten en cuenta que además, cada día se valora más la formación continua de las personas, de la manera que sea, porque demuestra que te interesa evolucionar y crecer.

Quiero hacer una pequeña y breve distinción entre aprendizaje no formal e informal.

El aprendizaje formal es aquel que se da en las instituciones o centros educativos, de manera estructurada con un claro propósito: obtener una certificación.

El aprendizaje informal, por el contrario, es aquel que surge de las actividades cotidianas y que, podríamos decir que inconscientemente (no siempre), adquirirmos en el ejercicio de otras acciones. Pongamos que haces todos los días la cama y acabas haciéndola bien.

Por último, el aprendizaje no formal, el que nos ocupa en este artículo, es el que a pesar de estar estructurado, habitualmente por una institución educativa no busca la certificación, aunque en muchos casos la ofrece y es totalmente intencional por parte del alumno. Aquí es donde entran todos esos cursos, seminarios, MOOCS a los que te apuntas por el puro placer de aprender sobre la cuestión que trate en particular y con el pretendido beneficio de aprender, sin más.

Es interesante el concepto que Jay Cross aporta a este respecto. Lo importante que es prestar atención a este otro tipo de aprendizaje que solo hace reforzar el formal y que ocupa mucho de nuestro tiempo. Es justo aquí donde cabe la frase de “Para educar un niño hace falta la tribu entera”, que  ha comentado  J.A Marina en varias ocasiones.

Podríamos discutir largo y tendido de las diferencias entre aprendizaje formal/informal/ no formal. Esta vez me quedo con este último por ser el que más habitualmente practico, aunque os dejo una breve puntualización sobre cada uno para saber de qué estoy hablando (muchas veces no queda tan perfectamente definido y se diluyen los conceptos en algo mixto, más ambiguo).

Como asidua que soy a este tipo de aprendizaje no formal, predominantemente en formato MOOC y donde compruebo cada día la utilidad y valor de cuanto aprendo en ellos me he permitido indicar, en base a mi experiencia, los siete pasos que toda persona debe plantearse si se dirige por este camino de aprendizaje.

Proliferan por la red, en las universidades, incluso en los colegios cursos de todo tipo que buscan ampliar conocimiento, especializarte, y que sin necesidad de certificación, quizá un simple certificado de acto de presencia en el mismo, resultan beneficiosos para tu desarrollo profesional, casi más que los “oficiales”. Esto es así por todo lo que aportan, siendo principalmente dos cosas: colaboración y generosidad. Esto si debe mover el mundo. Esto merece la pena que triunfe. Gracias a estos cursos mi PLN ha aumentado significativamente encontrando grandes profesionales que están dispuestos a compartir sus experiencias dentro y fuera del aula, a ayudarte en tu camino profesional y, finalmente, a descubrir nuevos mundos de los que enriquecerme. ¿No os parece ideal?

Partiendo de estas distinciones os dejo con una infografía sobre el aprendizaje no formal:

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