Coaching educativo

Entre otros de los puntos que se tratan en los capítulos finales están los de gestión de los conflictos en el aula y el trabajo con las familias que desde el punto de vista docente resultan cruciales. Parece mentira que después de estudiar la carrera o el grado salgamos con tan pocas competencias en estos dos aspectos siendo de lo primero con lo que topas cuando entras en el aula. Esto sucede porque todavía no se piensa el maestro como facilitador del aprendizaje sino como transmisor de contenidos y por ello sólo se estudia eso, pero hacen falta otros aspectos como los que sugiere este libro.

En lo relativo a la gestión de conflictos las autoras proponen unas pautas, las principales son:

  • Trabajar las normas con los alumnos, aquellas de las que hemos hablado anteriormente que regirán el ambiente del aula, los ritmos, los tiempos, las actividades, etc.
  • Favorecer el conocimiento de uno mismo y de los demás. Trabajar la inteligencia emocional desde el principio, conectar con las experiencias de cada uno y hablarlo en el aula para empatizar y compartir.
  • Ofrecer espacios para expresar emociones y conflictos. El docente-coach como facilitador de espacios de encuentro.
  • Generar un ambiente participativo. Las actividades de aprendizaje cooperativo, las rutinas de pensamiento, el aprendizaje experiencia desarrollan todas ellas la comunicación y participación de todos.
  • reconocer y reforzar la autonomía, capacidad y liderazgo e los alumnos. El establecimiento de roles y de re-encuadrar os ofrecía esa nueva visión, esa creatividad necesaria para desenvolvernos.
  • Trabajo cooperativo, grupos pequeños que favorezca que todos se relacionen con todos.

En cuanto al trabajo con las familias se impone la necesidad de establecer un plan de acción conjunto  de ayuda al alumno, manteniendo la calma y separando nuestro rol de docente de cualquier implicación emocional que surja.

¡Las emociones, al servicio del aprendizaje!

 

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