Mentalidad de crecimiento en el aula

¿Qué es la mentalidad de crecimiento?

El efecto Pigmalión y el efecto Galatea

Y en el aula ¿qué?


Imagen de mohamed Hassanmohamed Hassan en Pixabay

¿Qué es la mentalidad de crecimiento?

Estoy segura de que este término te es familiar. La mentalidad de crecimiento es esa percepción que tenemos cada una de nosotras frente a nosotras mismas que es capaz de llevarnos al fin del mundo o por el contrario de bloquearnos y no ser capaces de nada.

Este concepto ha sido desarrollado en los últimos años por Carol Dweck. Personalmente, conocí este término a partir de que realizara el curso Learn how to learn de Bárbara Oakley en Coursera hará unos años. En su momento no me llamó la atención y pensé lo obvio que resultaba hasta el punto que no merecía mi atención más allá. Tras una pandemia y viendo cómo están evolucionando las cosas me doy cuenta que me equivoqué. Es fácil no entender una situación cuando estás tan lejos de ella, pero cuando te acercas, las cosas cambian. Personalmente me gusta descubrir estos momentos empáticos que me hacen reafirmarme en la idea de que jamás se sabe todo y que hay que seguir tirando del hilo.

Carol Dweck hablaba de dos tipos de mentalidad: la fija o estática, la que no es capaz de cambiar, de ver un nuevo amanecer; y la que está en crecimiento, flexible, voluble, que se adapta y sigue creciendo.

Este pequeño detalle de apreciación refleja dos personalidades diferentes. Frente aquellos que tienden a abandonar y se sienten amenazados por el entorno evitando cualquier tipo de desafío encontramos aquellos otros que siempre intentan superarse, apuestan por nuevos retos, se esfuerzan, aprenden de las críticas y valoran el esfuerzo para llegar a sus objetivos.

Seguramente, inmediatamente, estás valorando que tipo de mentalidad tienes. Es probable que a lo largo de la vida tengas momentos de ambas aunque lo importante es que prime la mentalidad de crecimiento.

La creencia de lo que podemos o no podemos hacer marca nuestras propias acciones. Dweck declaraba convencida la importancia del esfuerzo y de la práctica deliberada para mantener una mentalidad de crecimiento y tener éxito en diferentes aspectos de la vida. Realmente lo que contaba era que la mente se puede reprogramar.

Dweck introduce la idea de que el elogio de la capacidad (mentalidad fija) frente al elogio del esfuerzo (mentalidad en crecimiento) pueden determinar el tipo de mentalidad. Si aquellos capaces lo hacían bien eran elogiados, pero al hacerlo mal fracasaban. No ocurría lo mismo si se elogiaba el esfuerzo, donde siempre se podía esforzar más. Es la eterna lucha entre soy mejor y puedo hacerlo mejor.

Ahora, estarás preguntándote por qué en el aula medimos mayoritariamente la capacidad… cosas que pasan.

El efecto Pigmalión y el efecto Galatea

Muy relacionado con esta percepción que determina nuestra mentallidad son los conocidos como Efecto Galatea y Efecto Pigmalión. En ambos, la clave son las expectativas de logro.

El efecto Galatea determina la creencia que tenemos cada una de nosotras sobre nuestro propio potencial para alcanzar objetivos. Es decir, creemos tener unas expectativas altas/bajas frente a algo y eso influye en el resultado. Es algo así como una percepción proyectada que influye en el entorno que nos rodea y que viene a determinar un resultado concreto. El efecto Galatea recae directamente sobre la motivación de cada uno por alcanzar sus metas y tiene un reflejo directo con la mentalidad de crecimiento: son capaces de visualizar el éxito y en todo caso, caminan hacia él.

Por su lado, el efecto Pigmalión, es aquel en el que otros tienen determinadas expectativas o creencias sobre nuestra capacidad y ello influye decisivamente en nuestro rendimiento real. Seguro que conoces el musical My Fair Lady que representa la obra de Bernard Shaw sobre el mito de Pigmalión, donde se ve claramente el efecto en cuestión. Aquí, igual que en el anterior, tiene relación con la motivación y en este caso con la mentalidad fija en lo que se ha denominado profecía autocumplida.

Fue estudiado por  Rosenthal y Jacobson en 1968 determinando el grado de cambio de rendimiento del alumnado a partir de las expectativas del docente.

Para verlo más claro nos lo cuentan aquí:

Y en el aula ¿qué?

Volvemos a la idea de Dweck sobre el esfuerzo, que para los que tienen una mentalidad fija supone no ser lo suficientemente bueno: “Si me esfuerzo es porque no soy capaz de primeras“.  En contraposición, la mentalidad en crecimiento nos hace pensar que somos aprendices y que el error solo es una nueva oportunidad. Cultivamos el esfuerzo y por ello nos esforzamos por cambiar las cosas. Trabajar el empoderamiento individual en el aula también es posible.

Esta es la idea que quiero introducir para llevarla al aula y para ello me hago eco de la propuesta de GoldSmith. Buscamos formar aprendices potentes. La idea de aprender a aprender, la aptitud para aprender también puede trabajarse igual que hacemos utilizando metodologías activas, solo hay que canalizarlo. En palabras de Goldsmith “Somos buenos planificadores pero pésimos realizadores“.

Que la vida no sea eso que pasa mientras que haces planes.

 

¿Cómo podemos hacerlo?

A través de preguntas activas para generar una estrategia de compromiso. Llegados a este punto es importante imponer una estructura y un seguimiento sobre nuestro propio rendimiento. Es la manera de tomar control sobre el entorno y de generar expectativas positivas y en crecimiento para lograr objetivos. Se genera una autodisciplina de rutinas positivas diarias y un autocontrol de inhibición de las negativas que permiten tu propia autorregulación.

Aquí te dejo un organizador que nos puede servir para que el propio alumnado rellene y haga su propio seguimiento. Cada cierto tiempo cómo docentes deberemos hacer nuestro propio seguimiento de manera que veamos que se está rellenando el cuadro. Es muy útil incluso cuando no se rellena, ya que muestra a ojos del alumno la consecución de sus propios objetivos y le hace consciente del camino que está recorriendo.

Entrega una de estas a cada alumno para que se propongan un objetivo concreto de alcanzar durante una semana. Cada día han de preguntarse si han hecho todo lo posible para alcanzarlo y puntuar cada día el empeño que han puesto en ello, siendo 1 muy poco empeño y 10 que lo ha dado todo. Además, deben apuntar qué acciones consideran que le han llevado a alcanzarlo.

Puede plantearse con objetivos muy variados, cómo mejorar su relación con un compañero, ajustarse a una dieta sana, liberarse de horas de pantalla, etc. Lo importante es hacerles conscientes de algo que quieren cambiar en sus vidas y de su compromiso con ello. Descarga el organizador.

Mi mejor versión de Clara Cordero

 

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📚Complementos

Mindset, the new psychology of success de Carol Dweck. También en español.

Profecía autocumplida o efecto pigmalion. Podcast Entiende tu mente.

Disparadores: cómo cambiar tu conducta para ser la persona que quieres ser.

La paradoja del esfuerzo

*En este post hay enlaces patrocinados (mira las FAQ y la política de privacidad para más información).

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