
La rueda de futuros: pensar más allá del primer impacto
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Los cambios generan más que un impacto inmediato
Pensar en cadenas de consecuencias, no solo en causas y efectos
Cómo una innovación puede transformar todo el sistema educativo
Una herramienta para explorar futuros posibles
Anticipar en equipo para tomar mejores decisiones educativas
Todos los días pasa algo. El cambio es algo cotidiano. Unas veces lo vemos venir, otras nos sorprende y no siempre para bien. Con los avances tecnológicos, la llegada de la IA, sin duda, muchos campos se transformarán. Lo hemos empezado a atisbar a nivel de usuario, pero las empresas ya están viviendo esa transformación haciendo lo mejor que pueden por la aceleración tecnológica.
En educación, no será distinto. La caída de la natalidad llevará a una reorganización de los centros, la automatización cambiará el mercado laboral, la crisis climática también afectará a la forma de enseñar y trabajar, si estás en España estos días y estás trabajando/aprendiendo, seguro que lo notas. Estos cambios, primero débiles y luego tendencia, redefinirán nuestro futuro.
Sin embargo, todavía seguimos pensando en línea recta. Pero el futuro no funciona así.
Los cambios importantes nunca llegan solos. Desencadenan efectos que generan nuevos cambios y transformaciones, es como el efecto mariposa. Lo importante, en realidad, no es ese primer impacto, que es como esa ficha de dominó que cae, sino todo lo que va a arrastrar, lo que ocurre después.
Hoy os voy a presentar una herramienta precisamente para esto, para ver lo que pasa después: la rueda de futuros.
Los cambios generan más que un impacto inmediato
Imagina que una piedra cae en un lago. La caída es un instante, pero las ondas que aparecen se expanden en todas direcciones, de mayor a menor fuerza; estas últimas, si se observan desde otro ángulo, ni siquiera guardan una relación directa con donde cayó la piedra. Con los cambios sucede algo parecido.
Con la IA pasa lo mismo: no solo modifica una tarea concreta, como automatizar, por ejemplo, un proceso. También altera las profesiones, normas, expectativas, relaciones de poder, modelos económicos o como entendemos determinados conceptos.
La rueda de futuros utiliza esa referencia, ese centro donde se sitúa el acontecimiento, la tendencia o la innovación y a su alrededor, como en círculos concéntricos igual que las ondas se representan sus consecuencias directas, las derivadas de estas primeras y los efectos sistémicos que podrían aparecer con el tiempo.
En el estudio de futuros, no se trata de adivinarlo sino de ampliar nuestra capacidad para imaginarlo, forma parte de la estrategia. No pierdas de vista esta idea.
Pensar en cadenas de consecuencias, no solo en causas y efectos
Nuestro cerebro está preparado para identificar relaciones sencillas de causa y efecto. Siguiendo las referencias anteriores, si aumenta el uso de la IA, cambiará la forma de dar clase. Si disminuye la natalidad, habrá menos alumnado. Son relaciones ciertas, pero incompletas. Porque cada una de ellas desencadena otras muchas.
Si la IA reduce el tiempo dedicado a crear materiales, quizá el profesorado pueda dedicar más tiempo al acompañamiento personalizado, o quizá, si esos materiales son suficientemente cotejados por expertos, el profesor que da la clase no sea lo relevante, sino un facilitador. Si el acompañamiento se vuelve importante o si el docente se convierte en facilitador o dinamizador de la clase, las competencias que se exigen en la formación docente también cambian, igual que los requisitos. ¿Realmente necesitamos doctores para dar clase?¿Cualquier docente puede dar cualquier asignatura?¿Lo importante es el contenido?¿El estudiante necesita ese contenido o puede construirlo él mismo? Probablemente veremos un cambio de la propia identidad docente, no es que la IA nos quite el trabajo, es que lo reconfigura.
Lo interesante no es la llegada de la IA como primera ficha de dominó, lo interesante es todo lo que cae después.
Cómo una innovación puede transformar todo el sistema educativo
Volvamos a nuestra rueda de futuros, y pongamos un acontecimiento central: la IA genera automáticamente materiales educativos personalizados.
Las consecuencias inmediatas parecen evidentes: el profesorado saca tiempo para otras cosas porque tarda menos en elaborar actividades, quizá mayor variedad, inclusión y creatividad en ellas, y aumenta la disponibilidad de recursos adaptados y personalizados. Pero esto lleva a nuevas preguntas.
Si diseñar actividades ya no marca la diferencia en un docente, ¿qué lo hará? ¿Quién garantiza la fiabilidad y el valor o calidad de esos materiales?¿Aparecen nuevas brechas digitales o profesionales?
Cada respuesta genera de nuevo nuevas ramificaciones con nuevos interrogantes.
Ya no hablamos de IA sino de formación, competencia, organización escolar, liderazgo educativo, equidad, políticas públicas… La rueda de futuros nos ayuda a mirar lejos porque la estrategia está precisamente en la inversión a largo plazo. Y eso es lo que estamos haciendo fatal ahora mismo.
Una herramienta para explorar futuros posibles
Cuanto más estudio e investigo sobre prospectiva, más me doy cuenta de que hay una idea bastante extendida y equivocada sobre lo que es. Se piensa que consiste en intentar adivinar lo que ocurrirá de aquí a x años. De hecho, a veces se usa como algo negativo, es como cuando te decían de pequeña lo del cuento de la lechera (Qué inteligente era esa lechera!).
Pero, en realidad, ocurre lo contrario. La prospectiva no ofrece certezas, sino reducir nuestra ceguera ante el futuro. No te va a decir qué pasará, pero sí va a buscar caminos.
Te sirve para identificar consecuencias plausibles, descubrir riesgos que no habíamos considerado, detectar oportunidades emergentes y comprender que cada decisión genera efectos que se propagan por todo el sistema. La clave no está en sus respuestas, sino en las preguntas que obliga a formular.
Volvamos a la lechera: » De mayor, tendré una casa en el campo y 5 perros…»¿Y cómo lo harás? «Estudiaré veterinaria y me iré a zona rural»…Imagina tú el resto.
Anticipar en equipo para tomar mejores decisiones educativas
Soy docente de innovación educativa con tecnología educativa e IA y cada vez más veo que la innovación reposa principalmente en el uso de la tecnología acompañada de una metodología propicia, pero me pregunto qué pasaría si en vez de terminar con la prospectiva o líneas de futuro, empezáramos por ellas.
¿Qué consecuencias tendrá esta decisión dentro de 5 años? ¿Y de diez?
La rueda de futuros ofrece ese espacio de pensamiento para equipos, docentes, administraciones o universidades donde pensar colectivamente antes de actuar. No elimina la incertidumbre, pero la hace visible. Deja de ser una amenaza y se convierte en una oportunidad de aprendizaje colectivo.
Quédate con la idea:
Téngase en cuenta que es una herramienta estratégica que suele combinarse con otros instrumentos o técnicas de prospectiva, no de manera aislada, para reducir los sesgos.
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