
¿Y si ocurre? Aprender a reconocer el futuro antes de que suceda
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Aprender a mirar cuando todavía no sabemos lo que vemos
La nostalgia en la prospectiva
Qué futuros merecen nuestra atención
Ya os he hablado de la limpieza que hice este verano en casa. Entre las cosas que encontré aparecieron varios VHS, CDs de películas de esas que ya no sabes qué tienen con etiquetas medio borradas, probablemente de cumpleaños, Reyes o reuniones familiares. La cinta parecía perfecta, pero en mi casa ya no hay nada para verla, ni reproductores de vídeo ni siquiera para los CDs. Me resultó curioso cómo almacenamos cosas que siguen existiendo en perfecto estado y al mismo tiempo han dejado de formar parte del presente. Lo que daba sentido a esto ha desaparecido con la evolución tecnológica y los nuevos formatos y maneras de almacenar imágenes o vídeos .
Con esto te quiero explicar cómo aproximarnos al estudio del futuro. Si somos capaces de imaginar el cambio como algo visible, también cambia nuestra posición frente a ello. Si ahora miras hacia atrás te parece evidente que el cambio tecnológico provocaría esto, pero cuando íbamos al Blockbuster ni siquiera imaginamos un Netflix.
Esa distancia entre lo que somos capaces de reconocer retrospectivamente y lo que somos capaces de anticipar mientras ocurre es uno de los problemas centrales del pensamiento prospectivo.
Aprender a mirar cuando todavía no sabemos lo que vemos
Volvamos al Blockbuster. Era una experiencia rutinaria que formaba parte del ocio, de la relación con el que tenías en tu barrio, con el comercio e incluso con el tiempo y cómo lo gestionábamos. Ahora, piensa en las plataformas de streaming y cómo ha cambiado todo. La transformación no fue solo de la cinta, sino también de la disponibilidad de las películas, la manera de elegir por catálogo, el momento de consumo y la propia experiencia. A mis hijos les encantaba ir al Blockbuster y leíamos todas las sinopsis, ahora directamente te dan la lista de tus preferencias. La forma de compartir las películas con otros también ha cambiado.
Ahora, con la vista hacia atrás, lo hemos normalizado, pero quienes vieron aquellos primeros cambios no disponían de esta visión, veían piezas aisladas, las señales débiles, que no son poca cosa.
En prospectiva, una señal débil puede entenderse como algo emergente que podría o no tener relevancia en determinadas condiciones o relaciones con otras. No tienen la fuerza suficiente para imponerse, pero tienen la oportunidad de crecer o morir. Cevolini lo conecta con el contexto o sistema que lo observa o interpreta. Simplemente, es un espacio de observación o incluso curiosidad pasajera, pero puede ser la semilla para pensar en el futuro. A mí me pasa habitualmente, es casi como serendipias o casualidades. De repente ves patrones cuando sales a la calle, cuando hablas con los vecinos e identificas puntos comunes. Estas señales débiles pueden marcar una diferencia en relación con cómo pensamos el futuro: ¿Qué tendría que pasar para que esa señal fuera relevante?
Las tendencias funcionan de manera diferente. Si observamos un cambio de dirección durante un tiempo suficientemente amplio, podemos hablar de tendencia. Las tendencias pueden durar mucho tiempo, pero se mantienen en su trayectoria y eso nos permite construir hipótesis. Una tendencia no es algo aislado. Está rodeada de pequeños cambios y por eso, también hay que observarlos. ¿Cómo modifican diferentes dimensiones, a nivel social, económico, político, en valores, los conflictos que genera o los acontecimientos inesperados? Piensa en los móviles que tenemos hoy en día, los inteligentes. No solo se trata de pequeños dispositivos con grandes ordenadores dentro; también permiten la navegación por internet y el espacio con el GPS, la fotografía, los juegos, el comercio, información, redes sociales… Las prácticas cotidianas cambiaron radicalmente por todas partes. Es como si varias innovaciones se juntaran, y si solo hubiéramos visto una de ellas, no habríamos llegado al móvil.
Por eso, la prospectiva trabaja con diferentes escenarios y sistemas de relaciones, porque el futuro no es algo lineal, sino un espacio de oportunidades en que distintas fuerzas pueden converger, reforzarse o frenarse entre sí. Y, a veces, se rompe la trayectoria que se espera: aparecen las wild cards.
Una wild card es un acontecimiento inesperado que es difícil de anticipar y, por eso, puede alterar significativamente una trayectoria. En prospectiva implica una ruptura de los escenarios previstos. Al ser imprevisto, no podemos preguntarnos la probabilidad de que ocurra, pero su verdadera utilidad está en preguntarnos por sus consecuencias e impactos.
Junto a estas wild cards existen otras denominaciones que de alguna manera las clasifican sin ser lo mismo: los cisnes blancos, grises y negros.
Un cisne blanco es un acontecimiento previsible dentro del riesgo.No sabemos cuándo pasará y con qué intensidad, pero tenemos antecedentes que implican que esté dentro de nuestra planificación. Por ejemplo, una sequía en una región que tiene antecedentes. Hay conocimiento al respecto, aunque no siempre se actúa en consecuencia.
Un cisne gris trata sobre acontecimientos raros o extremos pero concebibles. Tenemos antecedentes y señales que permiten reconocerlos aunque de alguna manera son inesperados o inciertos. La pregunta sería: ¿cómo podemos prepararnos si llega? Para mí, Ceuta es un claro ejemplo de cisne gris. Puede pasar, tenemos información que nos lleva a pensarlo, pero no podemos creer que finalmente pase y no hacemos nada al respecto.
El cisne negro, introduce algo diferente. No es solo la baja probabilidad; además, habla de acontecimientos especialmente raros y de gran impacto.
Para Poli, la anticipación no trata solo de predecir acontecimientos futuros, sino también de ver cómo esos futuros posibles pueden intervenir en los procesos presentes con la toma de decisiones. El futuro no existe todavía, pero nuestras representaciones sobre él ya pueden modificarse.
Conociendo estos términos, podemos pensar en un radar de la anticipación donde cada uno de ellos implica un tipo de respuesta diferente.
- La señal débil habla de emergencia de un movimiento. Requiere observación.
- La tendencia habla de una trayectoria: Requiere exploración de escenarios.
- La wild card habla de una ruptura. Requiere imaginar rupturas.
- Los cisnes hablan de acontecimientos conocidos (requieren preparación), extremos (requieren resiliencia y vigilancia) o fuera de nuestra capacidad para anticipar (requieren sistemas flexibles).
La nostalgia en la prospectiva
A pesar de que te he contado las vías actuales para empezar a pensar en futuros, en los últimos años estamos viendo cómo la nostalgia ocupa un lugar relevante. Por este motivo me compré el Game&Watch de Zelda. No seré la primera ni la única a la que esto le afecta, y por eso me ha parecido interesante como posibilidad para la prospectiva. Precisamente por el efecto de nuestra memoria.
La nostalgia suele llevarnos hacia atrás y es un tema tratado desde diferentes ámbitos.
En El futuro de la nostalgia, Boym hablaba de una nostalgia como relación con el pasado distinguiendo una restaurativa, que reconstruye un pasado perdido, y una reflexiva que se detiene en el propio recuerdo desde una distancia temporal. Convierte la nostalgia en una observadora crítica del cambio y por tanto, puede servirnos como instrumento para aprender a detectar el cambio.
Desde la psicología, Sedikides y Wildschut hablan de la nostalgia como una fuerza orientada hacia el presente y el futuro, favoreciendo la conexión con nuestros objetivos. Y, aquí surge, la idea de una nostalgia anticipada, esa posibilidad de echar de menos, antes de perderlo y que todavía está en nuestra vida para comprender hacia donde avanzamos y al mismo tiempo como echar de menos aspectos del presente antes de que desaparezcan en el futuro, anticipando la experiencia y mirando el presente de otra manera. Pero, al mismo tiempo, esa nostalgia puede interferir en la construcción de futuros precisamente por lo que recordamos de ella.
Hagamos un ejercicio práctico:
Coge una fotografía impresa, de tu álbum de recuerdos. ¿Cómo será recordada en el futuro? No hace falta irse muy lejos. Si eres de la generación X, por ejemplo, encontrarás este tipo de álbumes en tu casa. Recordarás cuando eras joven, que las fotografías se imprimían y guardaban en álbumes, que representaban un tipo de escenas, casi siempre familiares o con amigos… ahora regresa al presente y piensa en qué transformaciones se han producido para llegar hasta donde estás. Empieza con un..
Hoy he encontrado….
¿Qué ha sucedido para que ese recuerdo fuera posible? ¿Qué decisiones se tomaron?
Este objeto se convierte en una puerta para un futuro y eso nos permite descubrir qué elementos hemos considerado para verificar el futuro en el que nos encontramos.
En nuestro ejemplo del Blockbuster, tendemos a recordar lo positivo, pero no cosas como que la peli que queríamos ver estuviera alquilada o con los móviles, cuando teníamos teléfono fijo no podíamos localizar a esa persona o compartir con ella nada inmediatamente, o con las fotografías ¿Recuerdas aquellas que no revelaste? La memoria hace una selección, exactamente igual que la prospectiva.
Cuando construimos un escenario, estamos seleccionando qué elementos del presente nos parecen relevantes para imaginar un futuro posible. De ahí, la importancia de documentar todo el proceso. Así podemos estudiar cómo nuestras expectativas influyen en nuestras decisiones.
Qué futuros merecen nuestra atención
Te lo voy a poner más fácil. Te dejo una pequeña simulación interactiva que hace un repaso por la parte más teórica de este artículo. El objetivo es hacer visible la arquitectura de tus decisiones que está conectada con la dimensión emocional de la anticipación.
Referencias
Boym, S. (2001). The future of nostalgia.
Cevolini, A. (2016). The strongness of weak signals: self-reference and paradox in anticipatory systems. European Journal Of Futures Research, 4(1). https://doi.org/10.1007/s40309-016-0085-1
Li, L., McCabe, S., Burnett, M., & Li, C. (2025). Curating memories of a future past: Anticipated nostalgia, prospective memory and travel decisions. Annals Of Tourism Research, 116, 104098. https://doi.org/10.1016/j.annals.2025.104098
Poli, R. (2010). The many aspects of anticipation. Foresight, 12(3), 7-17. https://doi.org/10.1108/14636681011049839
Sedikides, C., & Wildschut, T. (2016). Past Forward: Nostalgia as a Motivational Force. Trends in cognitive sciences, 20(5), 319–321. https://doi.org/10.1016/j.tics.2016.01.008
Wildschut, T., Sedikides, C., Arndt, J., & Routledge, C. (2006). Nostalgia: Content, triggers, functions. Journal of Personality and Social Psychology, 91(5), 975–993. https://doi.org/10.1037/0022-3514.91.5.975
Zhou X, Huang R, Batcho K and Ye W (2020) This Won’t Last Forever: Benefits and Costs of Anticipatory Nostalgia. Front. Psychol. 11:577308. doi: 10.3389/fpsyg.2020.577308
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