Los sentidos

 

Los sentidos

Los sentidos nos dotan de la capacidad para comprender el mundo.

Desde nuestra más tierna infancia comenzamos a reconocer el mundo que nos rodea, nuestro entorno a partir de nuestras percepciones sensoriales. Las primeras etapas de un bebé se centran en la consecución de sus necesidades fisiológicas y para ello se vale de la única forma de expresión que tiene el lloro y sus movimientos corporales que denotan alegría o desagrado. Si sus necesidades son cubiertas se creerá capaz de influir en el entorno y le llevará a seguir aprendiendo y así, junto con su desarrollo madurativo empleará sus sentidos para seguir conociendo su entorno, utilizará su boca para conocer los objetos, chupándolos, tocándolos comprobando sus diferentes texturas y comprobando su agrado o desagrado en cuanto a ese objeto concreto. Utilizarán, así mismo, su oído para discriminar las diferentes voces de su entorno, desde el reconocimiento de la voz de su madre hasta la escucha atenta de música que le sea atractivas. También a partir del gusto van desarrollando nuevos conocimientos acerca de los diferentes gustos, optando por unos sabores frente a otros. Y así con todos los sentidos.

Esta es la base de la percepción sensorial que seguirá desarrollándose junto con los nuevos conocimientos y el niño los irá asimilando y acomodando a su nuevos esquemas de conocimiento. De esta manera el aprendizaje, a través de sus propias experiencias, será significativo.

Por tanto, en todo aprendizaje hay que partir de estas percepciones sensoriales y seguir estimulándolas y desarrollándolas durante toda la vida, porque son la base de todo aprendizaje. El mejor aprendizaje es el que se práctica con la acción, utilizando todos nuestros sentidos.

 

Clara

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